Cada temporada de Año Nuevo, el estruendo de la pirotecnia no solo marca una celebración humana: también desencadena una crisis de estrés, ansiedad y lesiones en perros y gatos, y en muchos casos contribuye indirectamente a muertes o consecuencias graves que no siempre se registran oficialmente.
Aunque no existe un conteo estatal oficial en Puebla de cuántas mascotas fallecen por pirotecnia, los datos técnicos disponibles permiten dimensionar el impacto real del fenómeno:
Lesiones reportadas: Un análisis de seguros veterinarios en Estados Unidos registró casi 2,000 mascotas con lesiones relacionadas con fuegos artificiales entre 2020 y 2025, incluidas quemaduras, traumas por pánico y accidentes secundarios cuando los animales intentan escapar del ruido intenso.
Esto sugiere que el número de casos reales es mayor, ya que solo toma en cuenta mascotas protegidas por esa aseguradora y no todas las que existen. 
Estrés y comportamiento impactado:
Estudio de comportamiento animal indica que entre el 22 % y 42 % de los perros y gatos muestran reacciones claras de miedo y huida ante fuegos artificiales, con efectos duraderos de ansiedad y cambios de conducta después de los eventos pirotécnicos.
Reacciones fisiológicas severas:
Organizaciones veterinarias destacan que la respuesta al ruido puede incrementar frecuencia cardiaca y presión sanguínea en animales, lo cual puede desencadenar infartos o crisis en mascotas con condiciones preexistentes.
Desapariciones y extravíos:
La American Society for the Prevention of Cruelty to Animals (ASPCA) reporta que 1 de cada 5 mascotas puede extraviarse durante celebraciones con ruido intenso, como Año Nuevo o el 4 de Julio, cuando se usan fuegos artificiales indiscriminadamente.
Situación en Puebla y efectos locales
En la zona de Puebla y municipios cercanos, veterinarios y asociaciones protectoras coinciden en que la mayoría de perros y gatos experimentan estrés severo en noches de pirotecnia, aunque no siempre se documentan oficialmente las muertes relacionadas directamente con el ruido.
Muchos casos se registran como “accidentes” (golpes, caídas, atropellamientos) cuando la mascota intenta huir despavorida.
Además, la sensibilidad auditiva de los animales, más aguda que la humana, amplifica el impacto del sonido pirotécnico, sometiendo a los perros y gatos a niveles de estrés que pueden desencadenar consecuencias físicas graves incluso después de terminado el evento.